Qué hacer cuando se está en medio de una ruptura amorosa
Hace unos años, como 15, en medio de la desesperación y del gran vacío en el pecho, cogí una bicicleta vieja y acabada, con la sutil intuición de que en ella mis penas se disiparían. Decidido a ir lo más lejos posible, me monté en ella, puse un tarro de agua y un par de bananos en una maleta pequeña, y creyendo valientemente que lo lograría, emprendí mi camino hacia San Félix (Para los que no son de Medellín: Medellín es un valle rodeado de montañas, para llegar a San Félix hay que subir la montaña completa). Era la primera vez que intentaba algo así, por lo cual mi aventura no duró mucho. En la primera loma larga que me encontré aún en la ciudad, sencillamente no pude más. Me tocó parar sediento y adolorido después de 20 minutos pedaleando hacia arriba. La cosa fue que, durante esos 20 minutos que intenté escalar al estilo del mejor ciclista colombiano, olvidé por completo la razón que me había puesto en semejante hazaña: Que ella se había enamorado de otro.
Así fue entonces, como aprendí a montar en bicicleta. Desde aquel momento y por unos 10 años, deambulé en bicicleta por aquí y por allá buscando sentirme mejor, no fue la cura definitiva, pero ayudó bastante. Entonces, qué hacer cuando pasamos por un desamor, aquí mi fórmula:

Las culpas, los deseos, nuestra imaginación y sobre todo, ese profundo vacío en el pecho, impide pensar con claridad en lo que hay que hacer. Pero lo mejor es lograr la practicidad, enfocarse de los problemas prácticos, en el trabajo, en que la vida sigue. «El trabajo es enemigo de cupido» dice Ovidio en el Arte de Amar.

Moverse es quizás la manera más directa de afectar nuestra emocionalidad, necesitamos disponer de mucha energía mental para mover el cuerpo, bien sea de un lugar a otro, porque necesitamos desplazarnos, o porque estamos, por ejemplo, haciendo ejercicio. Lo cierto es que poner tanta atención el cuerpo libera el pensar, que también es muy demandante en términos atencionales. Al final, la mayor cantidad de atención se irá para quien más lo demande, así es cómo mover el cuerpo por lo general termina ganando. Es por esto que las noches encerrados en la habitación son tan tormentosas, y una caminada suele ser tan tranquilizante.


En mi experiencia es más efectivo mover el cuerpo, caminar, hacer ejercicio, estar activo, pero trasladarse de un lugar a otro, parece que también tiene un impacto positivo, sobre todo en ese vacío en el pecho. Esto último no calma tanto el sentimiento típico de soledad, como hacer un esfuerzo físico, pero de todas maneras calma el pensamiento. Quizás ver pasar el camino (Digamos si vas en un bus, o en carro) distrae suficiente la atención como para que no se repose tanto en la pérdida. Igual, estos alivios son momentáneos, basta con que pase un segundo, después de parar, para sentir otra vez el peso y la angustia, pero en esto cualquier un rato de calma ayuda. Aquí el tiempo cuenta mucho, pues es este mismo, si te dejas doler lo que tengas por doler, lo que hará que te sientas mejor. Suelo decir a las personas con quien trabajo, que un desamor dura en su peor etapa, dos meses. Parece mucho y a la vez es poco, pero lo cierto es que pasa.

Por último, quiero señalar que mover el cuerpo alivia por muchas razones. Pero la que más me gusta, la llamo «fuerza atencional». Para mantener el cuerpo en movimiento, en un lugar u otro, en esta o aquella postura, debes disponer de mucha voluntad. Esa tarea, la de poner la atención sobre el cuerpo, libera de trabajo al resto de procesos emocionales. Es justo esto lo que ayuda a descansar de toda esa angustia inquietante que sentimos cuando hemos perdió esa íntima compañía amorosa. Una emoción que no es para menos. Esta intimidad, esta sensación profunda de que podemos ser profundamente lo que somos, desde lo más animal, hasta lo más delicado con otro, es una emoción muy selectiva, solo nos la permitimos sentir con pocos en la vida. Muchas veces, en la ausencia de esta compinchería profunda, la vida es más difícil y hasta pierde sentido… pero tranquilos, tranquilas; es seguro que se encontrarán luego a otra persona para sentir así de maravilloso, si este es el verdadero deseo. Y además esta nueva persona, suele ser una persona que sentimos mejor, sobre todo porque con el tiempo y las experiencias nos volvemos también mejores.
Así que ánimo, siempre habrá otras personas lindas por conocer… aunque tarden un poco en llegar.
